10 hábitos bien chilenos que nos condenan al sobrepeso

10 hábitos bien chilenos que nos condenan al sobrepeso

Escrito por Cirugía en La Serena Publicado el 12 de abril, 2018. La Serena

¡CADA VEZ MÁS GORDOS! ASÍ LO ESTABLECE UN ESTUDIO PUBLICADO POR LA REVISTA BRITÁNICA "THE LANCET", DONDE CIENTÍFICOS DEL “NCD RISK FACTOR COLLABORATION” ANALIZARÓN EN 200 PÁISES EL AUMENTO DE PESO EN ADULTOS ENTRE 1975 Y 2014.

En los últimos 40 años los chilenos hemos subido en promedio nueve kilos: 9,4 los varones y 8,5 las damas. Esta pesadísima realidad nos sitúa sobre el promedio mundial que es de 6,6 kilos en hombres y 6,3 en mujeres. ¿A qué se debe estos índices? Conoce cuáles son los peores hábitos bien criollos que nos condenan a esos kilitos demás.


ADICTOS A LA AZÚCAR, LA HARINA Y LA MAYONESA

Un pan con palta, unas papas mayo, una torta para terminar el almuerzo. Una de esas opciones, si es que no fueron las tres, posiblemente consumiste esta semana. Posiblemente también lo hiciste más de una ocasión. Las harinas, el azúcar y la mayonesa son los tres protagonistas más calóricos y nocivos en la dieta de los chilenos. En promedio, cada chilenos consume 90 kilos de pan al año; 10 kilos de galletas y 2 kilos de mayonesa. Un hábito bien chileno, arraigado y, por cierto, muy preocupante.


NO SABEMOS DECIR BASTA

Levantarse temprano, desayunar en forma rápida, almuerzos apurados, un snack y otro más. A lo largo del día nos cuesta sentirnos satisfecho con la comida. Como buen círculo vicioso, consumimos productos que tienen un alto contenido en grasas, azúcar y sal que alteran la percepción de la cantidad consumida y nos dejan una permanente sensación de hambre. El único “no puedo más” posiblemente lo pronuncias ya de noche, luego de desquitarse con una cena alta en calorías, haciendo caso omiso a los consejos médicos que indican lo contrario: La comida nocturna debe ser la más liviana del día. Muchas personas se levantan muy temprano para ir a trabajar y no toman desayuno, comen cualquier cosa durante el día y nunca tienen conciencia de haber comido o que produzca saciedad. Es así que la principal comida es durante la noche, cuando están más tranquilos y relajados en casas. Este mal hábito sólo acumula calorías que no pueden ser quemadas por la inactividad que sigue a continuación de la última comida del día: El dormir.


"Si estamos contentos, comemos. Si estamos tristes, también. Saber identificar lo que sentimos y diferenciarlo del hambre es algo que muy pocos saben hacer".

EL "PICOTEO" EN LA OFICINA

Seamos sinceremos: todo lo que rodea la oficina, referido a comida, suele ser negativo para la salud. En el trabajo estamos en constante búsqueda de un break y este generalmente está asociado con algo para comer (si no es para fumar). Siendo mas específicos, con el picoteo que encontramos en máquinas dispensadoras, en el kiosko amigo o con el compañero que siempre tiene galletas y cosas dulces para repartir, etc., estos hábitos constantes y continuos que suelen ser considerados inocentes por ser pequeñas cantidades termina siendo peor que comer algo sustancioso de una sola vez. Todo lo que se vende para comer dentro de una oficina es un mal hábito.


PLATOS GRANDES Y CON MUCHA COMIDA

Recordemos los años ochentas y comparemos: Un vaso era de 200 ml y hoy son de 300 ml. Una bebida de dos litros duraba días; hoy dura sólo el almuerzo. Antes, en el cine, se vendía un envase pequeño de palomitas; hoy son baldes enormes. Antes se comía en platos medianos; hoy un plato hondo casi no cabe en el microondas. Estas comparaciones demuestran que –con el paso del tiempo– las porciones han ido aumentando, junto con el tamaño de sus envases: cada vez más grandes. Y no hay escapatoria, este fenómeno no sólo ocurre en Chile, sino en el mundo entero.


ENTRE MÁS TECNOLOGIA, MÁS SEDENTARIO

Televisores de pantallas cada vez más grandes, modernos computadores, autos nuevos, bicicletas a motor, máquinas que limpian sin ayuda humana, aparatos que cocinan solos. A veces la tecnología puede ser la excusa perfecta para no hacer nada. Ni caminar, ni mover los brazos, ni esforzarse, ni gastar energía. El desarrollo económico en los últimos 40 años ha generado más sedentarismo, mayor disponibilidad de alimentos y que las personas puedan adquirir bienes que antes no podían. El loop funciona así: A mayor ingresos, mayor tecnología y así más sedentario.


"A mayor ingresos, mayor tecnología y, así también, más sedentarios".

EL TÉCITO PASÓ A SER UNA OBLIGACIÓN

Tomar un desayuno pobre, sacar algo rápido para comer durante el trayecto al trabajo o simplemente no consumir nada a esa primera hora del día son una costumbre habitual entre los chilenos. Por esas razones, el hambre se incrementa a niveles críticos entre las 10:30 y 11,00 horas, saciandola con galletas, queques o snacks antes del almuerzo. Incluso, pese a todo, un chileno podría saltárselo. Lo que no perdona es el técito de las 17,00 horas, que -en casi la totalidad de las veces- implica ingerir más de un pan con agregados no saludables como mantequilla, margarina, jamón, embutidos, quesos, etc., y peor aún, sin medir cantidades. Generalmente, a eso seguirá un consumo desmedido de harinas y masas por la noche. La cifra más reveladora un 90% de la población chilena “toma once” y sólo un 20% come un plato de comida saludable en la noche.


LA TELEVISIÓN COMO PANORAMA

En los últimos años, Netflix pasó a ser el rey del panorama. Su capacidad para atrapar a fanáticos de series, documentales y películas es tan potente como las ganas de sus seguidores de zambullir sus manos en un paquete de algo calórico. El sedentarismo que provoca pasar varias horas frente al televisor es mucho más preocupante cada fin de semana: En vez de salir a recrearse al aire libre en forma más activa, la gente prefiere quedarse instalada con el control remoto o el mouse en la mano, olvidándose por completo de cualquier actividad física.


BEBIDAS Y JUGOS

Según estudios de marketing, tomar leche, jugos y bebidas están asociados al éxito. Después de los años 80 se instaló la idea de que si te va bien en la vida, la gente se siente con la libertad de comprar jugos, alcohol y bebidas a destajo. Antes del nuevo milenio, las bebidas eran una compra sólo para ocasiones especiales y generalmente se llevaba un litro por familia. Actualmente, los chilenos somos los primeros consumidores de bebidas gaseosas y jugos azucarados en todo el mundo: Usualmente el envase de tres litros ocupa el centro de la mesa y los niños son los principales consumidores.


LA BUENA COMIDA CASERA PASÓ AL OLVIDO

Los antiguos hábitos de comer guisos tradicionales como la cazuela, la carbonada, charquicán y otras preparaciones más saludables, complejas y demorosas se han perdido con el paso de los años. Hoy son reemplazadas por cantidades de carbohidratos, sobre todo por la noche que es el horario cuando la familia está reunida de manera completa. Muchas salen a comer fuera de casa y el asunto no mejora. Se recomienda no abusar de las comidas fuera de casa, que generalmente es calórica y procesada. Es mejor tomarse el tiempo para preparar platos livianos privilegiando las verduras y que no sean desmedidos en calorías.


PARA CADA EMOCION, ALGO DE COMER

Si estamos contentos, comemos. Si estamos tristes, también. Lo mismo si estamos estresados o eufóricos. La angustia se pasa con un chocolate; las celebraciones con asados y alcohol. Saber identificar lo que sentimos y diferenciarlo del hambre es algo que muy pocos hacen. Los chilenos comemos por todo: por pena, por felicidad, porque nos bajoneamos o porque vamos recuperando el ánimo. Una buena cosa es tratar de ir diferenciando los sentimientos y no ligarlos necesariamente con la comida.


Pero aún hay esperanzas: No sólo destacaremos los malos hábitos. En una próxima nota entregaremos salidas a esos problemas que nos tiene a todos, de una u otra manera, inmersos en la lucha contra el desorden alimentario. Espéranos en nuestra próxima publicación.


  • Dr Alvaro Bustos Binimelis
    Dr. Álvaro Bustos Binimelis

    Médico cirujano general, digestivo y laparoscopía con formación en la Universidad de Concepción, Universidad de La Frontera y Universidad de Chile. Especialista con 18 años de trayectoria en cirugía de obesidad y diabetes, tanto en servicio público como privado. Autor de trabajos de investigación, expositor en congresos y columnista de publicaciones en revistas científicas.

Hay comentarios para esta nota
  • Ideas con Sentido Microagencia
    Ideas con Sentido Microagencia dice:
    Marzo 18, 2017 a las 01:57 am Respuesta

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